
Dios dio al hombre y a la mujer su propia, individual y única naturaleza.
Para cada uno de ellos es una gloria.
Los íntimos deseos de cada uno son satisfechos diferentemente, es el resultado de la sabiduría creativa de Dios. Las diferencias básicas entre lo masculino y femenino necesitan ser entendidas desde una perspectiva bíblica.
Los Israelitas fueron negociando sus pecados con Dios como si Él fuera un hombre. Muchos de los hombres fallan en la manera de negociar con una mujer, porque siempre cometen el mismo error: tratan de negociar con ella como si estuviera negociando con un hombre.
En la creación, Dios puso a Adán en el Reino de Dios, y al Reino de Dios en Adán, cuando Él ubicó a Adán en el huerto del Edén y le dio mayordomía, dominio sobre toda la tierra.
Adán fué creado a imagen de Dios, y para la Gloria de Dios. Dios lo creó en un estado de santidad concreta, sin pecado, y para esto con un cuerpo, mente, y espíritu perfectos. De esta forma Adán pudo ejercer obediencia a los mandamientos de Dios y nombrar a cada cosa en la tierra que necesitaba ser nombrada.
La mente de Adán estuvo en la capacidad de hacerlo porque estaba sin mancha o arruga, sin ruina.
El pecado trae ruina. Adán estuvo sin pecado, sin mancha, sin ruina.
Para conocer aquello a lo que Adán era semejante en su hombría original, tu necesitas solamente mirar al segundo Adán, el Señor Jesucristo en Su humanidad.
Dada la responsabilidad de la mayordomía sobre la tierra, Adán recibió su mayor satisfacción en el proceso de reproducción que Dios había establecido para llenar la tierra. Como mayordomo sobre la tierra, a Adán le fue dada la responsabilidad de vigilar el proceso de re-creación. Su naturaleza y deseo único fue básicamente satisfecho en su relación con su mayordomía, y en el proceso reproductivo envuelto en él.
Desde entonces hasta ahora nada de esto ha cambiado. El hombre aún recibe su más grande satisfacción en el proceso re-productivo de su mayordomía sobre la tierra. Su trabajo - ya sea en el campo, manejando un torno, operando una rueda de molino, administrando una compañía, excavando zanjas, o ejerciendo autoridad como jefe o ejecutivo de una corporación - es aún donde un hombre encuentra su satisfacción básica en la vida.
El lugar de trabajo es donde el único deseo de un hombre es básicamente satisfecho.
La satisfacción de un agricultor en el proceso productivo es encontrada en el tiempo de la cosecha. Un vendedor lo encuentra cuando el cliente compra
el producto o servicio, un arquitecto cuando sus planos se plasman en un edificio terminado, un contador cuando su auditoría es terminada, y un predicador cuando su llamado al altar produce resultados.
Nosotros, hombres fuimos creados de esa manera. Ello nunca ha cambiado.
El diseño de Dios para llenar la tierra a través del proceso de que cada semilla que lleva una planta, reproduce luego su mismo tipo y género, fue entonces transferido al proceso de reproducción de la humanidad.
Para llenar la tierra Dios estableció un proceso reproductivo, en donde el hombre plantaría su semilla dentro de la mujer, y así la tierra sería llenada por la humanidad.
Debido a que el proceso reproductivo de llenar la tierra, fue la mayor satisfacción de la naturaleza única de un hombre en relación a su trabajo, este vino ha ser el mismo en relación con una mujer. El mismo principio aplicado a ambas mayordomías - para la tierra y para la familia.
Dios hizo el sexo para que sea agradable, así el hombre lo desearía y de esta manera complete el mandato de Dios de llenar la tierra. El sexo no es algo en que el hombre es forzado a ocuparse.
El sexo es el aspecto de mayor satisfacción de la vida de un hombre en relación con una mujer.
Es también la razón por la que algunos hombres, pueden ser también satisfechos con sus cheques de pago en el trabajo y sexo en la casa, y no estar interesados en muchas otras cosas más.
Con cheque y sexo en casa, muchos hombres están contentos.
Pero, eso no satisfacerá las necesidades de una mujer, ni satisfacerá sus responsabilidades dadas por Dios y menos a su carácter como hombre. Cuando un hombre falla en entender, reconocer o encontrar la única necesidad de una mujer, causa molestias y aflicciones para ella y para él.
La procreación podría ser una evidencia de masculinidad, pero no de madurez.
Hay demostraciones y provisiones de amor que cada hombre necesita entender. El amor es mayor que el sexo. El sexo no es una parte del amor, cuando éste es expresión de lujuria.
La mujer fue hecha para ser hermosa, deseada y amada.
Desafortunadamente, y debido a su tendencia a adorar a la criatura antes que al Creador, el hombre con frecuencia ha corrompido la belleza natural de la mujer para anhelarla o buscarla como simplemente un objeto a ser tomado o comprado con la finalidad de satisfacer su propia lujuria.
Fuertes palabras, pero ciertas.
Es también cierto que muchas mujeres disfrutan enteramente su habilidad para seducir a un hombre, y experimentar poder sobre él, a través de su habilidad seductora. Podría no ser pornografía el mirar si no hubiera una mujer que deseada, hace gala de sus proezas sexuales.
El movimiento de liberación de la mujer empezó con un justificable rechazo en contra de los dobles estándares de los hombres, pero desafortunadamente a través del tiempo, ésto se ha degenerado en una rebelión general contra todos los hombres. El rechazo del chauvinismo masculino por parte de las mujeres fue admirable por que la mujer nunca fue llamada a ser víctima de las pasiones predatorias y lujuriosas del hombre. Rechazo que es a menudo un justo curso de acción, pero la rebelión nunca lo es.
Aún, la existencia y el crecimiento de la “liberación de la mujer” nos sirve para ilustrar un punto importante. Las mujeres están cansadas de no ser entendidas o entendidas incorrectamente y de ser abusadas.
Los hombres deben aprender a ministrar la naturaleza única de la mujer. Ambos solteros y casados, necesitan conocer y entender de la naturaleza única de ambos sexos; es mas, muchos aún no reconocen su propia naturaleza masculina única. Los hombres se quejan de que no entienden a las mujeres, pero a menudo ellos simplemente no se entienden a sí mismos.
No entender a las mujeres es juzgarlas incorrectamente y tratarlas incorrectamente. Esa es la razón por la cual las mujeres han sufrido del dominio masculino por siglos.
El Cristianismo es la única religión que ha elevado a la mujer al lugar que Dios originalmente creó, para que ella estuviera - como coheredera con el hombre.
La singularidad de la mujer es su más grande atracción para un hombre y su más grande reto.
Para cada uno de ellos es una gloria.
Los íntimos deseos de cada uno son satisfechos diferentemente, es el resultado de la sabiduría creativa de Dios. Las diferencias básicas entre lo masculino y femenino necesitan ser entendidas desde una perspectiva bíblica.
Los Israelitas fueron negociando sus pecados con Dios como si Él fuera un hombre. Muchos de los hombres fallan en la manera de negociar con una mujer, porque siempre cometen el mismo error: tratan de negociar con ella como si estuviera negociando con un hombre.
En la creación, Dios puso a Adán en el Reino de Dios, y al Reino de Dios en Adán, cuando Él ubicó a Adán en el huerto del Edén y le dio mayordomía, dominio sobre toda la tierra.
Adán fué creado a imagen de Dios, y para la Gloria de Dios. Dios lo creó en un estado de santidad concreta, sin pecado, y para esto con un cuerpo, mente, y espíritu perfectos. De esta forma Adán pudo ejercer obediencia a los mandamientos de Dios y nombrar a cada cosa en la tierra que necesitaba ser nombrada.
La mente de Adán estuvo en la capacidad de hacerlo porque estaba sin mancha o arruga, sin ruina.
El pecado trae ruina. Adán estuvo sin pecado, sin mancha, sin ruina.
Para conocer aquello a lo que Adán era semejante en su hombría original, tu necesitas solamente mirar al segundo Adán, el Señor Jesucristo en Su humanidad.
Dada la responsabilidad de la mayordomía sobre la tierra, Adán recibió su mayor satisfacción en el proceso de reproducción que Dios había establecido para llenar la tierra. Como mayordomo sobre la tierra, a Adán le fue dada la responsabilidad de vigilar el proceso de re-creación. Su naturaleza y deseo único fue básicamente satisfecho en su relación con su mayordomía, y en el proceso reproductivo envuelto en él.
Desde entonces hasta ahora nada de esto ha cambiado. El hombre aún recibe su más grande satisfacción en el proceso re-productivo de su mayordomía sobre la tierra. Su trabajo - ya sea en el campo, manejando un torno, operando una rueda de molino, administrando una compañía, excavando zanjas, o ejerciendo autoridad como jefe o ejecutivo de una corporación - es aún donde un hombre encuentra su satisfacción básica en la vida.
El lugar de trabajo es donde el único deseo de un hombre es básicamente satisfecho.
La satisfacción de un agricultor en el proceso productivo es encontrada en el tiempo de la cosecha. Un vendedor lo encuentra cuando el cliente compra
el producto o servicio, un arquitecto cuando sus planos se plasman en un edificio terminado, un contador cuando su auditoría es terminada, y un predicador cuando su llamado al altar produce resultados.
Nosotros, hombres fuimos creados de esa manera. Ello nunca ha cambiado.
El diseño de Dios para llenar la tierra a través del proceso de que cada semilla que lleva una planta, reproduce luego su mismo tipo y género, fue entonces transferido al proceso de reproducción de la humanidad.
Para llenar la tierra Dios estableció un proceso reproductivo, en donde el hombre plantaría su semilla dentro de la mujer, y así la tierra sería llenada por la humanidad.
Debido a que el proceso reproductivo de llenar la tierra, fue la mayor satisfacción de la naturaleza única de un hombre en relación a su trabajo, este vino ha ser el mismo en relación con una mujer. El mismo principio aplicado a ambas mayordomías - para la tierra y para la familia.
Dios hizo el sexo para que sea agradable, así el hombre lo desearía y de esta manera complete el mandato de Dios de llenar la tierra. El sexo no es algo en que el hombre es forzado a ocuparse.
El sexo es el aspecto de mayor satisfacción de la vida de un hombre en relación con una mujer.
Es también la razón por la que algunos hombres, pueden ser también satisfechos con sus cheques de pago en el trabajo y sexo en la casa, y no estar interesados en muchas otras cosas más.
Con cheque y sexo en casa, muchos hombres están contentos.
Pero, eso no satisfacerá las necesidades de una mujer, ni satisfacerá sus responsabilidades dadas por Dios y menos a su carácter como hombre. Cuando un hombre falla en entender, reconocer o encontrar la única necesidad de una mujer, causa molestias y aflicciones para ella y para él.
La procreación podría ser una evidencia de masculinidad, pero no de madurez.
Hay demostraciones y provisiones de amor que cada hombre necesita entender. El amor es mayor que el sexo. El sexo no es una parte del amor, cuando éste es expresión de lujuria.
La mujer fue hecha para ser hermosa, deseada y amada.
Desafortunadamente, y debido a su tendencia a adorar a la criatura antes que al Creador, el hombre con frecuencia ha corrompido la belleza natural de la mujer para anhelarla o buscarla como simplemente un objeto a ser tomado o comprado con la finalidad de satisfacer su propia lujuria.
Fuertes palabras, pero ciertas.
Es también cierto que muchas mujeres disfrutan enteramente su habilidad para seducir a un hombre, y experimentar poder sobre él, a través de su habilidad seductora. Podría no ser pornografía el mirar si no hubiera una mujer que deseada, hace gala de sus proezas sexuales.
El movimiento de liberación de la mujer empezó con un justificable rechazo en contra de los dobles estándares de los hombres, pero desafortunadamente a través del tiempo, ésto se ha degenerado en una rebelión general contra todos los hombres. El rechazo del chauvinismo masculino por parte de las mujeres fue admirable por que la mujer nunca fue llamada a ser víctima de las pasiones predatorias y lujuriosas del hombre. Rechazo que es a menudo un justo curso de acción, pero la rebelión nunca lo es.
Aún, la existencia y el crecimiento de la “liberación de la mujer” nos sirve para ilustrar un punto importante. Las mujeres están cansadas de no ser entendidas o entendidas incorrectamente y de ser abusadas.
Los hombres deben aprender a ministrar la naturaleza única de la mujer. Ambos solteros y casados, necesitan conocer y entender de la naturaleza única de ambos sexos; es mas, muchos aún no reconocen su propia naturaleza masculina única. Los hombres se quejan de que no entienden a las mujeres, pero a menudo ellos simplemente no se entienden a sí mismos.
No entender a las mujeres es juzgarlas incorrectamente y tratarlas incorrectamente. Esa es la razón por la cual las mujeres han sufrido del dominio masculino por siglos.
El Cristianismo es la única religión que ha elevado a la mujer al lugar que Dios originalmente creó, para que ella estuviera - como coheredera con el hombre.
La singularidad de la mujer es su más grande atracción para un hombre y su más grande reto.
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