Un líder llamado por Dios juega un papel importante en la vida de sus discipulos, porque cada persona que acepta a Cristo es llamada por Dios para influenciar a otros. La palabra de Dios dice lo siguiente en Lucas 6 : 40 El discípulo no es superior a su maestro: mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.
Por eso, amado líder que fuiste llamado por Dios para guiar a hombres que forman parte de la Iglesia del Señor, tienes la responsabilidad de ayudar a estos hombres a enfocarse y trazar metas, tanto espirituales y familiares como laborales, para que las puedan alcanzar; sobre todo en un año que comienza y en el cual la estabilidad laboral y financiera, según el mundo, va ha ser la prolongación de lo que se vivió en el 2009. Es decir, que este 2010, según el mundo, sera un año de incertidumbre y de poca esperanza, pero los hombres que han sido llamados para servirle al Señor saben que sus sentidos espirituales están desarrollados para ver más allá de lo que el mundo dice y de cómo se mueve.
Esa capacidad de ver más allá, está sustentada en la palabra de Dios, la cual se refleja en sus vidas, pues caminan tomados de la mano de Dios, salen avantes en medio de las circunstancias y eso es prueba contundente del poder de Dios, de tal modo que sus discípulos pueden ser afianzados y establecidos en la fe de nuestro amado Dios, con la certeza que pueden, proponerse metas, que con la ayuda del Señor y el empeño y disciplina que le agreguen seran alcanzadas.
Cómo lograr las metas
Es importante que como líder de la Iglesia del Señor, en las primeras reuniones del año ayudes a impulsar a cada uno de los discipulos a expresar sus deseos y establecer cuáles de esos deseos se convierten en metas y que las escriban. Es importante recomendar que se enfoquen en ellas, identificando los pasos que deberán dar, lo que deberán dejar de hacer, si es que realmente se comprometen a lograr sus metas. También es vital revisarlas constantemente para que observen el progreso de las mismas y replantear lo que sea necesario.
En alguna medida, todos tenemos sueños, deseos y aspiraciones que de repente consideramos inalcanzables, a veces vemos aquellos anhelos como imposibles, porque nos encontramos rodeados de circunstancias adversas, pero hay buenas noticias para los que Esperan a Jehová, tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán.
Para alcanzar algunas metas hay que luchar, otras resultan más fáciles de lograr. Sin embargo, el Señor promete que si encomendamos a él nuestro camino, él enderezará nuestras veredas.
Es importante que las metas sean claras y pocas en cantidad cuando se están empezando a trazar, porque el progreso lento en el alcance de muchas metas, llega a producir frustración.
Es fundamental trazar una progresión gradual de las metas que pueden ser a corto, mediano y largo plazo, para que sean fáciles de ver. Corto plazo puede ser de 1 a 2 años, mediano plazo puede ser a no más de cinco años y a partir de ahí, podemos hablar de largo plazo.
Estas son algunas sugerencias que les ayudarán a la hora de plantear las metas:
1. Enfoque del pensamiento en aquello que desea ardientemente.
2. Ore, pidiendo la ayuda de Dios para lograr sus metas
2. Escribir el plan, cómo lograrlo.
3. Fije plazos para su ejecución.
4. Confíe en usted mismo y en las habilidades que el Señor le dio.
5. Desarrolle una determinación inquebrantable de seguir adelante.
6. Céntrese en la realidad, mida los momentos, pero no se detenga por las circunstancias.
Para ver hombres transformados en nuestra congregaciones y logrando el éxito en sus vida, es necesario: Llevarlos a que sean concientes de lo que significa la vida de Cristo en ellos y así podrán desarrollar un plan personal de éxito, en el cual están implícitas, la constancia, la disciplina y una correcta actitud.
Es importante hacerles ver que el éxito no llega solo ni por casualidad, hay que invertirle grandes esfuerzos, entusiasmo y una gran convicción de saber lo que se desea, y la voluntad de hacer las cosas.